Caminar a través de los accidentados y rudos caminos de la sierra del Perú es una odisea digna de un aventurero y que sólo el trekking nos permite vivir. El cansancio, el sudor, el aire, nada puede detener a quien se propone vencer los obstáculos que antes vencieron los Chasquis, esos hombres de los Andes del Perú encargados de llevar mensajes utilizando su recurso más inmediato: su cuerpo. El trekking nos permite dejar atrás toda comodidad para que renazca en nosotros ese instinto de supervivencia, la satisfacción de unirnos con el mundo natural y misterioso de los Andes del Perú.